Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2008

Los visigodos

Esos desconocidos. Hablaba hace no mucho de historia de España con unos toledanos. Conclusiones: un puñado de bárbaros ingobernables que, cansados de vagar, saquear y violar a lo largo de toda Europa, entraron en Hispania por los Pirineos. La situación que quedó en el país tras la decadencia del Imperio Romano fue propicia para que unos salvajes terminaran gobernando desde Toledo. En sus dinastías demostraron ser asesinos fraticidas, parricidas y capaces de cualquier cosa con tal de asegurarse un puesto en el trono.
Incomprensiblemente han sido colocados en un pedestal por ciertas tendencias políticas, existiendo hasta hace no mucho ignorantes que orgullosamente se consideraban descendientes de ellos. Los Reyes Católicos apelaron a su sangre pura germana de cristianos viejos para expulsar del país a judíos y musulmanes, impulsores de la mayor y más próspera cultura que hubo en su época. A partir de entonces, España se sumió en el oscuro medievo inquisitorial que todos conocemos y que duró mucho, mucho.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Un Rey incomprendido

Pocos reyes han sido tan polémicos, incomprendidos, criticados y defenestrados como Carlos II de Habsburgo, al que el pueblo llano renombró El Hechizado por absoluta ignorancia. Casi todo lo que nos ha llegado acerca de su figura ha sido para mal, para mofarse de sus enfermedades, para regocijarse sobre su supuesto retraso mental o para rechazar su peculiar forma de gobierno.
Lo cierto es que Carlos II fue el último Rey del peculiar Imperio Español, y el más quijotesco de todos los reyes que este país ha tenido. Tras él sólo hubo silencio. Luego llegó la aburrida, sosa, racionalista e insoportable monarquía francesa de los Borbones.
Carlos II murió a los 38 años sin dejar descendencia, y con él murió la casa de los Austrias. Murió su filosofía nietzscheana de la vida, su irracionalismo germánico (y tan español), el decadentismo, el esperpento ibérico y el alegre caos que imperó durante su mandato. Bajo los Austrias germinó el Siglo de Oro, Cervantes, Quevedo y El Dorado. La alquimia fue elevada a estatus de arte.
Si Dalí hubiese elegido retratar algún monarca español, habría pintado a Carlos II en su lecho de muerte: cadavérico, velado por brujas y chamanes, con la cabeza rodeada de palomas muertas y los intestinos de un cordero aún calientes sobre su vientre. ¿Cabe imaginar una escena más surrealista?